Hay historias maravillosas que se quedan escondidas en rincones del tiempo, en recuerdos tan sinceros y genuinos que se vuelven imborrables, retornándonos la alegría y la ingenuidad que nunca debieron alejarse. ¡Que vuelvan las pecas!... las quiero de nuevo.

¿Quien borro mis pecas?

El tiempo y las cremitas borraron mis maravillosas pecas, que le daban sentido a verme al espejo a diario desde chiquilla. Contarlas o desdeñarlas tenia su propósito. Ya regresaran si no a mi nariz, lo harán en mi alma que las recuerda una a una.